Montreal, metrópolis cultural, cuenta con la mayor concentración de artistas y de empresas culturales de todas medidas y de toda disciplinas en Québec. Montreal representa un polo de atracción importante y tiene un papel irremplazable en la promoción y el desarrollo de las artes en Québec. Las producciones culturales quebecois y los intercambios con el exterior, sea con Canadá o con otros países, son muy reconocidas y fértiles. Montreal posee un fuerte pasado económico enriquecido por la diversidad de sus sucesivas inmigraciones. Su arquitectura imponente y variada refleja una ciudad dinámica y abierta al mundo. Al principio del siglo pasado, Montreal era el plumón económico de Canadá y era rival de Nueva York por ser uno de los puertos comerciales más importantes de Norteamérica. No obstante, con la disminución económica de los años de 1980, numerosos edificios industriales y en casos barrios enteros, fueron dejados a la deriva. Gracias a la emergencia de una verdadera conciencia del valor patrimonial de la arquitectura industrial, junto con el arranque visionario de QUARTIER ÉPHÉMÈRE, de la Ciudad de Montreal y de asistentes públicos y privados, la Fundidora Darling (FONDERIE DARLING) ha podido tomar un lugar importante en este asunto.
A pesar de que el escenario cultural de Montreal sea muy dinámico, las artes visuales son las más pobres. Existen pocas estructuras especializadas que se han adaptado a las nuevas prácticas de artistas; hay pocos centros que reagrupen espacios de difusión, de producción y de creación. El suceso del centro Méduse en la ciudad de Québec y el de la Filiature en Hull, tienen una iniciativa remarcable que prueba a que punto Montreal está apresurado de tener una estructura parecida. QUARTIER ÉPHÉMÈRE ha sabido convencer los poderes públicos y ciertas empresas privadas con su proyecto, que destinado a artistas visuales tiene una razón de ser en el paisaje cultural de Montreal. El proyecto de la Fundidora Darling, centro de artes visuales, es el de instalar un lugar único a Montreal, un nuevo complejo alternativo profesional destinado a artistas visuales y a su público. Por asuntos financieros, el proyecto se divide en dos fases :
Salas de difusión
La primera fase, inaugurada el 20 e junio del 2002, se remodeló por la intervención conceptual de los arquitectos del taller l´Atelier in situ. En ella están comprendidos los espacios de difusión y las oficinas de QUARTIER EPHEMERE. Sus condiciones modernistas están a favor de las necesidad para la recepción, la presentación, la conservación y la innovación. Se proponen dos salas de difusión : una con superficie de (500 m2) y con un fuerte carácter industrial que logra poner en relación al sitio con la obra, ya que se debe integrar y dialogar con el lugar. La segunda es una pequeña galería (180 m2), más clásica y museológica, en la cual la obra es entregada a sí misma y ocupa plenamente el espacio. En otro piso son ubicadas las oficinas.
Cluny ArtBar, lugar estratégico de la Fundidora Darling con 500 clientes a la semana, aumenta considerablemente la visibilidad de exposiciones y favoriza el acceso a un público diverso. Aunque este público no sea siempre receptivo, es importante de meterlo en contacto con el arte contemporáneo. Un trabajo importante de sensibilización es entonces iniciado. Así,la presencia del café hace lazos con los nuevos ocupantes de la Cité Multimedia que ofrece un contexto caluroso de encuentros e intercambios entre los artistas y su público.
Los talleres
La fase 2 de la Fundidora Darling reunirá los talleres de creación y de producción. El proceso para la segunda fase de la Fundidora Darling tiene principio ya planteado. El programa funcional y técnico se realizó por arquitectos ecológicos de l´Oeuf, y los trabajos serán supervisados por Desnoyer Mercure. Una vez realizado, este edificio adyacente, abrirá 10 talleres individuales de creación, 2 talleres-residencia para artistas extranjeros y 5 talleres de producción. Favorecerá la dinámica del centro, y permitirá los intercambios, así como estimulará la creación joven.